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Diario EL INFORMATIVO
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 Click en la imagen. Managua, Nicaragua. Cuando te sientas abrumada por sus obligaciones y las que le "caen" -muchas veces le llueven- de otros. Lleve una vida llena de obligaciones propias y apenas le quede tiempo para ud. Sin embargo, cuando otras personas, desde mis compañeros de trabajo hasta mis amigas, me piden un favor o mi cooperación, siempre digo ?sí'. Es un reflejo automático".
El caso es muy común, principalmente entre las mujeres, ya que desde pequeñas nos han enseñado a ser agradables, cooperadoras y serviciales. Esto nos hace tener el "sí" siempre a flor de labios. ¿Cómo salirse de esta trampa? Aprendiendo a usar una palabra igualmente breve, que ha sido injustamente criticada: "No". SABER ES PODER El primer paso para salirte de "la trampa del sí" y asumir "el poder del no" es tomar conciencia de cómo la actitud complaciente y todo-cooperadora te afecta. Pero eso ya lo sabes: te roba tiempo y energía física y mental; eleva tus niveles de estrés y, en muchos casos, esto afecta tu salud. Lo que quizás no has reconocido es que también perjudica tus relaciones, pues muchas veces llegas a resentir las imposiciones ajenas. Esto crea animosidad (que escondes muy bien) hacia algunas de las personas más importantes para ti. ¿El resultado? Menos armonía y calidad en todos los aspectos de tu vida. Por eso es vital descubrir por qué actúas como si los demás pudieran tener acceso libre a tu tiempo, energía y recursos. ¿Algunos de estos motivos te describen? Temo herirlos. Dejarán de quererme. No quiero ofender o resultar desagradable. Es mi deber/obligación. Siento lástima o compasión. Si no lo hago yo, nadie lo hará. Sólo yo puedo hacerlo perfecto. Me siento culpable. Analiza qué es verdad en tu caso y toma conciencia de ello. Reconocer por qué "caes" ante las peticiones ajenas te permite prepararte para la próxima vez. De esta manera, cuando Zoila Fresca otra vez venga a pedirte que cuides a los niños para irse de tiendas con las amigas y sientas que, simplemente, no puedes negarte, ya sabes por qué lo haces. Entonces puedes combatir esos malos hábitos mentales con razonamientos lógicos. Dejarán de quererme. Eso es absurdo. Si dejan de quererme porque digo "no", la relación no es verdadera. No quiero ofender o resultar desagradable. No soy yo quien ofende; es la persona que elige no aceptar mi decisión. Además, yo no puedo controlar la reacción de los demás. Es mi deber/obligación. En este caso, ¿estoy asumiendo una obligación que no me pertenece? Necesito analizarlo. Siento lástima o compasión. ¿Dónde están la lástima y la compasión conmigo misma? Yo también cuento. Si no lo hago yo, nadie lo hará. Si lo hago, seguiré enviando la señal equivocada a la persona que sí es responsable de hacerlo. Sólo yo puedo hacerlo perfecto. Esa es sólo una suposición. Además, la perfección no existe. Me siento culpable. Sentar límites razonables conmigo es justo y lo mejor para todos. LAS HERRAMIENTAS DEL NO Si ya descubriste por qué siempre accedes a las peticiones ajenas, ya tienes la mitad de la batalla ganada. Ahora sólo te queda saber cómo implementar "las herramientas del no". Aquí tienes la fórmula. Toca base con tu "yo". Ante la petición, reconoce el impulso de acceder y recuerda de dónde viene. Detente. Entrénate para no responder automáticamente. Ganar tiempo te permite analizar y formular una respuesta. Usa frases como estas: "necesito revisar mi agenda". "No sé si tengo otro compromiso ese día". "Te llamo más tarde y te digo". Si la persona insiste en que necesita saberlo ya, no lo dudes: te está presionando. Tú puedes, de una forma amable, decirle que en ese momento no puedes responder con certeza. No des más explicaciones. Esto abre la puerta a la argumentación y a las "negociaciones", que es justo lo que no quieres. Recuerda: la decisión es tuya. Mantente firme. Las personas que han aprendido a manipularte pueden insistir, para ver si de esa forma bajas tus defensas. Para contrarrestarlas, usa la técnica que los psicólogos llaman "disco rayado". Si la persona insiste, de una forma amable, pero firme, repite la misma frase hasta que ella capte la onda. Por ejemplo: TU: Te llamo más tarde y te lo digo con seguridad. ELLA: Pero es que necesito saberlo ya, porque bla, bla, bla... TU: Entiendo, pero ahora mismo no sé. Te llamo más tarde y te lo digo con seguridad. ELLA: ¿Pero no puedes adelantarme algo? TU: Ahora mismo no sé. No te preocupes. Te llamo más tarde y te lo digo con seguridad. Y cambia el tema y ponle punto final a la conversación. Cuando estés lista para dar el "no", sé amable. Breve y firme: "Lo siento, esta vez no puedo/tengo otro compromiso/estoy ocupada/prefiero no participar". Ante la insistencia, repite la táctica del disco rayado. Además, es importante que aprendas a tolerar la inconformidad ajena. Muchas personas no van a tomar bien un "no" tuyo, sobre todo si están acostumbradas a que siempre accedas a sus peticiones. Acepta sus sentimientos -ya sea desilusión, tristeza o enojo-, pero no reacciones automáticamente para aliviarlos. Esto último toma tiempo, pues debes ir creando tolerancia ante la reacción de los demás. Pero eso sólo lo logras si, día a día, aprendes a respetar tus derechos y a decir "no" sin culpas ni complejos. ¡Entonces serás libre! Recommend this article... |